lunes, 17 de febrero de 2014

De día, de noche.


Es de noche,
estoy desnudando mi voz,
mi cuerpo, mis ojos.
Desaparece mi almohada,
me hundo.
Las sábanas asfixian mi mirada,
me hundo cada vez más.
Grito y me aterro.

Ya es de día,
describiendo un amanecer que no llega,
entumeciendo mis labios en la frialdad de tu cuerpo.
Descansando mi mirada en el núcleo de la tierra
en lo profundo,
en la inmensidad, ¡en la oscuridad!
Amanece y solo veo negro.
Anochece y continuo ciega, perdida,
sin voz, sin cuerpo.
Tengo frio.

Tu sonrisa paraliza mis huesos
hace hervir mis venas y me quema,
Tengo frio, y se queman mis ojos.
Tu mirada de invierno, me detiene.
¡Me abruma!
En tu cuerpo, primavera.
se queman mis organos y desatas mi mirada, mis sentidos.
Mis sabanas tiemblan.
Tus estaciones no se detienen.

No hay comentarios: